Entrevistes

Entrevista a Palco5

Escrito por Sofía Basalo   

Lunes, 22 de Junio de 2009 20:08
 

“A nivel creativo tiendo a espectáculos de contenido más profundo”
  El impacto de Miguel de Molina en Marc Vilavella fue instantáneo. Le bastó leer el comienzo de su autobiografía para decidir “ser” el artista malagueño, en un espectáculo dirigido e interpretado por él mismo y que supone una restrospectiva sobre este controvertido genio de la copla y la España de la época.La palabra que define “Ojos Verdes” es Prejuicio. La lucha en contra de los prejuicios ha sido el leitmotiv de una aventura que volvió a comenzar el 19 de junio en Barcelona. Hemos podido hablar con el joven artista catalán, un Miguel de Molina Ojos Verdes.
 
 
El 19 de Junio reestrenasteis “Ojos Verdes” ¿Qué tal la vuelta a los escenarios?

La verdad es que el reestreno ha sido estupendo porque hemos hecho un buen pase, estaba lleno de amigos y de gente que no había visto la obra y ha sido un éxito, prácticamente como cuando lo estrenamos, la misma sensación de energía, buen humor… ha ido muy bien.

 
 
Has llevado la iniciativa, lo has dirigido, interpretas, cantas, has hecho la dramaturgia…
 
Sí, porque “Ojos Verdes” nació como trabajo de fin de carrera en el Institute de Teatre y me hice una obra a medida, me encargué de la dramaturgia, ya había dirigido y actuado antes, registro con el que me siento cómodo y la verdad es que me encargo prácticamente de todo.
 
Sin embargo, podemos decir “Ojos Verdes” es tu primer trabajo profesional…
 
Como director, sí… había dirigido en una compañía amateur y luego en otra compañía semiprofesional, pero recién licenciado. “Ojos Verdes” significa mi presentación profesional como director.
 
¿Cómo surge esta aventura y la pasión por este personaje, por Miguel de Molina?
 
Un poco por casualidad. Cuando estaba pensando qué hacer como trabajo de fin de carrera, pasé por varios materiales, tenía claro que quería combinar el texto con la canción, seguramente tenía previsto caer en algo, tipo teatro musical, pero no acababa de encontrar qué. Pasé por Jacques Brel, por el mundo del cabaret,…
 
Entonces, una amiga mía que después ha sido la ayudante de dirección de la obra, Mercè Vidal, cuando se lo estaba comentando (justo ella había vuelto de Argentina y se había comprado el libro de la biografía de Miguel de Molina, cosa que yo no sabía) me miró, sacó el libro del bolso y me dijo “Marc, tú tienes que hacer de Miguel de Molina” y le respondí “quién es” – porque ni lo conocía. Ella había empezado a leer el libro y me dijo “mira no lo acabé de leer pero me da igual, toma léelo porque lo veo tan claro… tú tienes que hacer de él”. El mismo día comencé a leerlo y sí, al cabo de dos páginas de su autobiografía lo vi clarísimo. Me enamoró el personaje enseguida, me cautivó esa biografía y dije “tiro hacia delante”.
 
Comentas que te enamoras del personaje al cabo de dos páginas
Sí, es que de hecho en la primera parte de la obra yo tengo un monólogo y la obra empieza con el principio de su autobiografía, su presentación. Es cautivador, me enganchó la capacidad de comunicación, la ternura y a la vez comicidad de sus propias palabras. Esta autobiografía está extraída de sus diarios, y me entusiasmó enseguida.
 
A partir de ahí lo fui racionalizando todo, me fui documentando, ampliando la búsqueda, contextualizando esa biografía, buscando diferentes materiales, no sólo de canciones que él cantaba sino del mundo musical que lo envolvía, y poco a poco se fue elaborando la dramaturgia de la obra, porque “Ojos Verdes” no habla sólo de la biografía de Miguel de Molina, sino que a partir de ahhí se elabora un viaje musical por la crónica de la España de la época.

Sí, eso me gustaría remarcarlo, que no se trata sólo de un homenaje hecho a base de canciones, sino que hay una labor teatral y dramatúrgica muy interesante

Exacto, uno de mis intereses como creador no es hacer teatro arqueológico, sino intentar encontrar un canal de comunicación actual, vigente con el espectador, sea con el material que sea. Por eso entiendo que la copla, y a veces hablar de las cosas un poco antiguas, del pasado, de la historia, hace que se coja un punto como de distancia, como de didáctica y quería evitarlo.

Lo que me provocó esa lectura era lo que quería transmitir al espectador. No pretendo enseñar nada porque para aprender historia están los libros y los profesores, sino que es el impacto que me produjo toda la búsqueda del material que envolvía su biografía, y está lleno de contenido, de intenciones, de lucha contra los prejuicios y eso es lo que quise pasar por un filtro teatral.

He leído en vuestra página web que una de las palabras que caracterizan esta propuesta es “prejuicios”

Sí, porque Miguel de Molina tuvo que marcharse por los prejuicios de la época, además haber sido apaleado y vapuleado. Se le trató muy mal y de hecho no volvió nunca más a España. Sólo vino para recoger la medalla de Isabel La Católica, cuando se la entregaron, pero claro, él dijo “Muchas gracias, pero es demasiado tarde. No me la deis un año antes de morirme, porque ¿ahora qué?, ¿queréis limpiaros la conciencia de no haberme tratado bien antes?.” Hacía 25 años que el franquismo había acabado y aún no se había intentado corregir cómo se le había tratado.

También, independientemente de la historia de Miguel de Molina, es una lucha contra el prejuicio, también por el material musical que se presenta, porque yo mismo tenía cierto prejuicio hacia la copla, la entendía como una cosa casposa, de los abuelos y la verdad es que con la búsqueda del material, me entusiasmé. 

Creo que la canción popular española entre las generaciones jóvenes, en las que me incluyo porque tengo 30 años, se tiene muy poco en cuenta y considero que siempre miramos hacia otro lado. Creo que hay una tendencia a pensar que lo que viene de fuera siempre es mejor que lo que tenemos nuestro y yo entiendo que evidentemente la globalización cultural es maravillosa porque te permite enriquecerte muchísimo, pero si uno no tiene claras sus raíces un poco, es muy difícil añadir cosas, porque lo añades en un pozo vacío. Creo que en otros países europeos o de otros continentes no pasa tanto, la mayoría de esos países tienen muy clara cual es su cultura en todas sus generaciones y aquí no pasa tanto. Hay una especie de prejuicio hacia lo popular español, y queremos decir también “No, señores hay unos materiales estupendo, se habla de muchas cosas, y no tiene nada de casposo”.

Otra cosa es que nos hayan llegado muchas versiones en que sí que se nos ha presentado con un sonido un poco anticuado y ése ha sido el trabajo musical que Marc Sambola ha hecho. Le ha quitado el polvo a la sonoridad de la canción popular española que nos ha llegado en unas grabaciones de disco antiguo, con una instrumentación muy concreta y propia de la época. Nosotros lo hemos limpiado mucho y se presenta de una manera muy esencial para que vaya directo hacia ese canal de comunicación con el espectador, con el espectador más mayor y más joven. El gran comentario de este último es “mira que a mí no me gusta la copla, pero me ha encantado vuestro espectáculo”.

Hablabas de raíces. Vuestras raíces son absolutamente catalanas y os habéis introducido en la copla de un modo fantástico
 
Yo me llamo Marc Vilavella Berniol y mi familia es catalana completamente. Éste era uno de mis miedos a la hora de plantearme llevar adelante “Ojos Verdes” porque pensaba que quizá podíamos parecer unos catalanitos haciendo coña y eso, por supuesto, no lo quería. Entonces ha habido dos cosas en la manera de trabajarlo: una es que Miguel de Molina no hacía flamenco puro, no era como Lola Flores, sino que era un artista, tocaba la copla, el flamenco, el baile pero no hacía purismo de eso. Eso me iba muy a favor porque lo podíamos pasar por un filtro artístico más allá de llevarlo en la sangre o no. Por otra parte desde un principio, sí que me planteaba y después lo hice con los intérpretes, hacerlo desde un punto de vista muy honesto y muy sencillo, como muy esencial.
 
No queríamos imitar, sino que queríamos encontrar el sitio desde donde sale el “quejío” o el lamento o el duende, comprender qué significa y nos dimos cuenta que es un sentimiento. Por eso es un género tan popular, que sale de la entraña, que sale de algo muy auténtico, muy personal y simplemente hay que recorrer el camino para abrir la puerta y entrar y está funcionando. Mi abuela es la primera sorprendida que me pregunta “¿A ti de dónde te viene esa vena flamenca?” y creo que es por eso, por la comprensión del sitio de donde sale.
 
Incluso, estaba pensando, que quizá habéis ido a la esencia y habéis hecho mucho más que el público general que nos quedamos en la alegría, en el alboroto 

Están las dos vertientes. Una de las cosas que cuenta la obra, que es interesante y que tiene relación con el porqué las generaciones jóvenes tienen tanto prejuicio hacia este tipo de canción, es que de manera equivocada la copla se la ha relacionado con el franquismo, como un producto musical del franquismo y no es así.

Manuel Vázquez Montalbán en su Crónica Sentimental de España afirma que la copla nace en la república, que era una época de alegría y de color. Después el franquismo se la apropió adaptó muchas letras porque no quería que se contaran muchas cosas  y se la hizo suya. Entonces, claro, es normal que haya este prejuicio hacia un estilo musical que un régimen hizo suyo, un régimen que hizo sufrir mucho y que quitó toda la alegría a un pueblo.

¿Cómo llegas a ser Miguel de Molina? Supongo que interpretar un personaje “real” es más complicado, supone un reto y una responsabilidad mayor.

Tuve una ventaja, porque aparte de la biografía prácticamente no encontré casi nada de material gráfico de él, y eso me permitió crear una especie de composición física a partir de la sensación que me produjo su biografía. Una vez la obra estaba creada encontré una película suya donde lo vi hablar, y me quedé tranquilo porque vi que mi intuición no había fallado y coincidía bastante bien a nivel de carácter.

De todas formas, como te decía antes, al no ser andaluz, no soy flamenco. Tenía que hacerlo con mucho respeto, quise hacerlo entendiendo desde donde nace todo y la verdad es que cuando hago la obra no sé si el acento que pongo es malagueño o sevillano o granaíno pero da igual porque lo que se está mostrando no es una reproducción de Miguel de Molina, no es como la película “Las cosas del querer” que es una parte muy concreta de su biografía, sino que es algo que se ha pasado por un filtro teatral, dar a entender que yo soy ese personaje, que cuento una serie de cosas y que eso nos traslada a hablar de algo general, de algo no concreto, de algo humano, más allá de la propia biografía. 

¿Por qué el título “Ojos Verdes”? 

Primero porque fue una de sus canciones más representativas. Junto a “La bien pagá” fueron las dos canciones que lo catapultaron y después porque a nivel general, respecto al mundo musical que lo envolvía se considera la canción de copla más perfecta. A nivel estructural, los críticos de música la consideran la referencia en la copla.

También porque va en relación con el tema del prejuicio. “Ojos Verdes” es la historia de una prostituta que se enamora. Normalmente estamos acostumbrados a entender un personaje de una prostituta como alguien muy gris, muy deshecho, desestructurado, deformado y seguramente la canción que nos imaginaríamos sería una canción con medias de rejilla, con posiciones muy sexuales y no. Precisamente lo que cuenta la canción es que una prostituta sueña con que alguien la rescata de allí de una manera muy delicada. No se cuenta de manera explícita el porqué este título, pero forma parte de la atmósfera general del montaje.

Con esta primera aventura habéis creado vuestra propia compañía, todo un reto en una época un poquito difícil.

Sí. Esto se suple con muchísimo esfuerzo y con muchas horas extra. La compañía en sí, los que dirigimos y continuamos hacia delante somos Marc Sambola (el director musical) y yo; de hecho cuando antes había dirigido en plan amateur y semiprofesional, él ya era de algún modo mi socio, porque es mi amigo del alma desde que íbamos a sexto de EGB y estamos muy acostumbrados y hemos aprendido a hacerlo todo. Cada obra nos depara algo nuevo.

Entendemos el teatro como algo que pasa. En este trabajo hay algo donde los imprevistos están siempre presentes y hay que sobrellevarlos con esfuerzo y dedicación. Pero sí, es difícil, independientemente de que haya crisis o no, porque las subvenciones no son fáciles de conseguir. Es un trabajo muy vocacional.

Una vocación que os está conduciendo ya hacia otra aventura.

Sí, estamos empezando a generar un nuevo proyecto que se llamará “El proyecto de los locos”. Esto será un musical de creación absoluta. La composición es de Marc Sambola y la dramaturgia tendrá un proceso de creación un poco diferente. Primero pasaremos por un laboratorio con los actores y este laboratorio de dramaturgia lo llevaremos Jordi Silva, un ganador de Premios Butaca, Xavi Casan y yo. Empezaremos a elaborar el texto en ese laboratorio, con un trabajo conjunto guiado por mí.

Las bases de la obra están hechas, sé de qué quiero hablar, sé cuál es el espectáculo, pero hay que ir descubriéndolo, y una vez acabado ese laboratorio, empezaremos con la obra, con los ensayos y después hacia el estreno. Estamos ahora en conversaciones con una sala, esperando respuesta de confirmación, que en principio parece ser que sí y si en julio, que es cuando nos tienen que dar la respuesta es que sí, empezaremos ya a ponernos en marcha.

Los actores serán Oscar Más, Mariona Castillo, Gracia Fernández, Marc Pociello y yo, con músicos en directo. “El proyecto de los locos” hablará sobre las utopías. En este mundo difícil donde a veces no hay más remedio que sobrevivir porque no se puede acabar de vivir, cada uno quiere que el mundo sea de una manera, o se imagina su vida de una manera. También porque los medios de comunicación, que se supone tienen que estructurar y definir el mundo que nos rodea, nos lo están definiendo mal o no es el que nosotros sentimos que estamos viviendo.

Ese proyecto, esa utopía y los locos somos la gente que pensamos que el mundo podría ser diferente a pesar de las dificultades, que eso no significa que seamos coherentes porque creer en una utopía no significa que se esté haciendo todo lo posible para llegar a ella. Por eso, porque vivir es muy difícil, porque tu utopía y la mía, pueden ser maravillosas por separado, pero juntas pueden chocar.

Estoy viendo algo que me gusta y es un teatro musical con un contenido muy interesante, cuando siempre se relaciona teatro musical con teatro intrascendente.

Sí, es cierto. En general se relaciona este género con algo muy banal y muy superficial. Personalmente, mi formación en el Institut de Teatre, no ha sido sólo de teatro musical. Yo me he formado como actor de texto. Lo que pasa es que desde hace muchos años también me he formado como cantante. Es un género que me gusta mucho como concepto porque es multidisciplinar. También he trabajado en una compañía de Comedia del Arte que es un tipo de género parecido en ese sentido y creo que todas las herramientas que se puedan unir para intentar comunicar algo, más posibilidades nos darán para hacer realidad ese propósito.

Es cierto que quizá, aunque haya trabajado a veces en musicales de gran formato, quizá superficiales, a nivel creativo normalmente tiendo hacia espectáculos, creaciones con un contenido un poco más contundente, lo cual no significa que no haya comedia, pero sí con un poco más de mensaje o profundidad. Creo que al hacer sentarse a un espectador durante una hora y media, dos horas o lo que dure una obra, tenemos que coger la responsabilidad de que pase por muchos estados.

Los griegos usaban el teatro para provocar una catarsis. Esa catarsis no quiere decir que tenga que ser algo siempre trascendente pero hay que procurar que el espectador realmente pase por una experiencia teatral, que entre el escenario y platea pasen cosas. Por eso la línea que intento seguir y es la que me sale, es la de provocar cosas, contar cosas. 

Desde tu formación, desde tu experiencia, ¿estimas que sí falta un poco ese concepto en nuestro teatro musical?

Depende, porque cuando hablo con gente que es muy de texto y lo comentan, les digo lo mismo que cuando gente del musical comenta que el teatro de texto es muy aburrido. No, de todo hay en la viña del señor. Hay obras de texto maravillosas y las hay muy malas y en el musical es igual, hay espectáculos muy buenos y los hay muy malos. Hay que buscar, investigar, hay que dejarse sorprender.

No tiene nada que ver un musical pensado en tres semanas y hecho simplemente para vender entradas que un Sondheim. También hay obras de texto que están hechas sólo para vender entradas. A los de musical siempre les digo que no olviden que Shakespeare también tenía canciones en sus obras, lo que pasa es que los de texto no las ponen. El bebió mucho de la comedia del arte, hacía un teatro multidisciplinar y quizá también por eso el tema del prejuicio como trabajo de fin de carrera, como presentación profesional, como creador lo encontré tan adecuado.

Tenía muchas ganas de hacer algo donde poder enseñar esto, que fuera una especie de punto de encuentro porque a la gente de texto le gusta mucho este espectáculo y a la gente de musical también. Es una forma de demostrar que es posible conciliar los dos tipos de teatro. Es un trabajo vocacional porque nos gusta el teatro. ¿Por qué perder las maravillas que existen en todas partes por una tontería como ésta?

¿Habrá “Ojos verdes” más allá de esta temporada limitada, de este regreso?

Está por ver. Cuando lo estrenamos a principios de la temporada pasada fue un éxito de público y la crítica nos dejó muy bien pero no ha habido gira. Ahora con la coincidencia de que ha sido el centenario de Miguel de Molina – no fue a propósito – la fundación ha creado un espectáculo sobre él, y muchos de los teatros donde la distribuidora ha llamado, donde hubiéramos podido ir de gira, ya tenían esa temporada un espectáculo sobre él. Somos novatos en esto, no tenemos la capacidad comercial como para poder competir con un espectáculo que ha hecho la fundación, evidentemente.

A ver qué pasa después de este reestreno, cuando haya concluído el centenario. Supongo que la fundación cerrará sus actos de homenaje. Esta es la diferencia entre nuestro espectáculo y el de la fundación: esta última sí habrá centrado su trabajo en la biografía del artista como lo que en último término quiere explicar y mi creación parte de la biografía para contar muchas cosas.

Entrevista a todoMUSICALES

Marc Vilavella: “En OJOS VERDES hemos cogido la esencia de la copla y la hemos pasado por un filtro teatral”

19/06/2009
Es autor, director y protagonista del espectáculo homenaje a Miguel de Molina que regresa al Brossa Espai Escènic de 19 de junio al 26 de julio.

 

OJOS VERDES: MIGUEL DE MOLINA IN MEMORIAM comenzó siendo el trabajo final de carrera de Marc Vilavella, y ahora es un musical de la compañía la Barni Teatre que realiza una segunda temporada en Barcelona tras haber obtenido un 100% de ocupación durante el mes y medio que se mantuvo en cartel en el Brossa Espai Escènic de Barcelona el otoño de 2007, y tras haber recibido dos nominaciones a los catalanes Premios Butaca.

Actor, director y autor del espectáculo, Marc Vilavella cuenta con una intensa experiencia en el musical, habiendo participado en espectáculos como BALANSIYYÀ, PIPPI LANGSTRUMP y MAMMA MIA!. También ha trabajado con la compañía Dei Furbi en diversos espectáculos y en doblajes de canciones de dibujos animados.

OJOS VERDES cuenta con dirección musical de Marc Sambola, que también toca la guitarra en el espectáculo, con Eduard Tenas al piano. Junto a Marc Vilavella –que interpreta al personaje central de la historia– completan el reparto Manoli Nieto, Gracia Fernández y, alternándose en ciertas funciones, Albert Mora y Xavi Melero.

Hablamos con Vilavella poco antes del re-estreno de OJOS VERDES en el Brossa Espai Escènic y nos muestra su entusiasmo ante este espectáculo centrado en la figura de Miguel de Molina que ofrece un viaje musical por la crónica sentimental de España.

¿CÓMO SURGIÓ ‘OJOS VERDES: MIGUEL DE MOLINA IN MEMORIAM’?
OJOS VERDES fue mi trabajo de final de carrera del Institut del Teatre. Estudié el recorrido de teatro de texto, pero el musical siempre me ha interesado mucho como género. Pensando en mi tesina me encontré con la autobiografía de Miguel de Molina y, con tan sólo leer las dos primeras páginas lo vi claro. La tesina fue muy bien, fue un éxito, y Hermann Bonnín, gracias a la recomendación de Joan Castells –mi tutor de tesina–, nos la programó en el Brossa Espai Escènic la temporada pasada. Tuvimos un 100% de ocupación con muy poca publicidad, gracias al boca – oreja, porque gustaba. Fue una gran sorpresa, como también lo fueron las dos nominaciones a los Premios Butaca, al Mejor Musical y al Mejor Actor de Musical. El espectáculo nació como una tesina y ahora nos encontramos con una segunda programación del mismo. Todo vienen a ser regalos… aunque con mucho esfuerzo. Ahora estamos cerrando la programación de este temporada del Brossa, muy contentos, y esperando que vaya tan bien como fue la temporada pasada.

¿HA HABIDO ALGÚN CAMBIO EN EL ESPECTÁCULO RESPECTO AL QUE SE PUEDO VER LA TEMPORADA PASADA?
Sí. Es una nueva versión porque, desgraciadamente, hay una de las actrices (Mariona Blanch) que no puede estar. No hemos cogido a nadie más, sino que nos hemos espabilado con una persona menos. Así hemos podido potenciar más a los otros tres actores (Manoli Nieto, Gracia Fernández y Xavi Melero/Albert Mora) que hacían casi sólo de coro y ahora están más presentes. Esto es una de las cosas que quería, intentar que el espectáculo fuera bastante coral.

¿CÓMO TE ENFRENTASTE A LA CREACIÓN DEL ESPECTÁCULO?
A partir de la biografía de Miguel de Molina empecé a recopilar información de todas las cosas que me iba sugiriendo la lectura. Leí la biografía tres o cuatro veces y fui haciendo como un ‘brainstorming’ yo sólo. No soy nada dramaturgo, de hecho la dramaturgia me da especial miedo, pero me atreví a hacer la de este espectáculo porque antes de presentar la tesina me pasé cuatro meses en Valencia ensayando el musical BALANSIYYÀ, en el que hacía de coro. Durante esos meses estuve alojado en un hotel de carretera, y como allí tenía mucho tiempo libre me pude permitir pelearme con todos los miedos y obstáculos de manera tranquila. Cuando volví a Barcelona y empezamos los ensayos no tenía todavía la dramaturgia acabada, pero tenía toda la línea, y fue a partir del propio trabajo con los actores, y con Marc Sambola, cuando se acabó definiendo todo. El espectáculo es así porque lo hace la gente que lo hace, y es una de las cosas que lo hace único. Tiene esta atmósfera porque se siguió un proceso concreto en el cual todo el mundo participaba.

¿QUÉ ES LO QUE TE ATRAJO DE LA FIGURA DE MIGUEL DE MOLINA?
Me fascinó su capacidad de comunicación. Es un personaje especial, avanzado a su época, libre, que no hace gala de su tendencia sexual, pero tampoco se esconde. En las primeras páginas de su autobiografía hay una ternura maravillosa cuando explica su infancia, y también tiene mucha comicidad, con el primer párrafo ya te atrapa. Es un gran comunicador, y el hecho de que sea un cantante de copla que ha escrito sus memorias él mismo me cautivó, porque normalmente a los cantantes les escriben sus memorias otros.

ANTES DE EMPRENDER ESTE PROYECTO, ¿ESTABAS FAMILIARIZADO CON EL GÉNERO DE LA COPLA, O CON LAS CANCIONES DE MIGUEL DE MOLINA?
Mis raíces son completamente catalanas, mi familia materna es de Berga y la paterna de Verges. Mi abuela, el día que vio la tesina, me preguntó “¿de dónde te sale todo esto?”. Mi gran miedo antes de plantearme este espectáculo era que no pareciera un grupo de catalanes que se ponen a hacer flamenco de cualquier manera, porque yo no quería hacer burla. Quería hacer algo serio, pero, evidentemente, de flamencos tenemos muy poco, todos los que participamos. Lo que hice fue documentarme –porque en OJOS VERDES no sólo hay canciones de Miguel de Molina, también hay canciones de la época– e intentar entender el lugar desde el que se canta. Y, curiosamente, fue muy fácil porque el flamenco y la copla tienen algo muy popular. La copla, por ejemplo, no es específicamente andaluza, es popular española. Y básicamente se trata de entender el lugar de donde proviene la copla, que es un lugar muy auténtico, con muy poco artificio, aunque luego sí que hay cantantes que la han cantado con mucha afectación.

¿QUÉ PROCESO SEGUISTE PARA REALIZAR LA SELECCIÓN DE CANCIONES QUE FORMARÍAN PARTE DEL ESPECTÁCULO?
En la obra hay varios tipos de canciones. Por un lado, necesitaba canciones que fueran espectáculo, teatro dentro del teatro. Son temas que cantaba el propio Miguel de Molina o que cantaban otros pero hubiera podido cantar él. Y por otro lado, canciones que definieran la historia. Esto es lo que diferencia una obra de texto con canciones de un musical: el musical utilizas canciones para explicar lo que está pasando, existe la convención de que se comunican cosas cantando. A partir de aquí lo que hice fue escuchar todo el material de Miguel de Molina, todas sus grabaciones. Pero no quería limitarme solo a él, ya que la obra no se ciñe sólo a la biografía, sino que a partir de la biografía se explican muchas otras cosas: una época, una situación, unas intenciones, un modo de vivir, una lucha, etcétera. Por lo tanto tenía claro que tenía que ampliar mucho la búsqueda. Y la elección de los temas vino mucho en función de las necesidades de la historia en cada momento: hay lugares donde no es necesaria una canción porque ya hay una frase que explica algo; y en otros lugares se explican las cosas mediante una canción. Me fijaba mucho en las letras de los temas, para ver qué era lo que me estaban contando y ver dónde podían encajar.

‘OJOS VERDES’ ES UN ESPECTÁCULO QUE HA ATRAÍDO A UN PÚBLICO JOVEN. ¿CÓMO CONECTA LA GENTE JOVEN CON UN GÉNERO COMO LA COPLA?
Sí, ésta ha sido la sorpresa. Pensábamos que habría mucho público a partir de 60 años. Y sí, lo hubo, pero también vino mucho público joven. La gente joven vino porque le habían recomendado la obra. Y venían como diciendo “me han dicho que me gustará pero a mí la copla no me va”. Y luego, al final, el comentario era “mira que a mí no me gusta la copla, ¡pero me ha encantado el espectáculo!”. Pienso que la clave está en que no hemos hecho purismo con la copla y el flamenco. Hemos cogido la esencia y la hemos pasado por un filtro teatral. Esto liga con lo que he comentado antes de que nosotros somos catalanes, y no podemos compararnos a los artistas del flamenco. Pero la ventaja es, también, que Miguel de Molina no era un gran cantante de flamenco. Él era un artista que cantaba, bailaba, se hacía sus propias camisas… hacía de todo. Esto me permitió ir a la esencia, y la esencia es muy limpia, sin muchas florituras, y es lo que ha permitido abrir un canal de comunicación entre el escenario y el público. Esto a nivel interpretativo, a nivel musical hemos realizado una serie de arreglos con los que hemos querido “sacar el polvo” a las grabaciones antiguas de copla. Además, la copla ha sido muy maltratada. La gente la sitúa en el franquismo, y piensa que es como un símbolo fascista. Y es al revés, la copla nace en la República con Miguel de Molina, que es el padre de la copla, y posteriormente el franquismo se la apropia. Y ésta es una de las cosas que también explica la obra. Luego los cantantes más actuales han seguido esta tradición que nace del franquismo, en la que se da una imagen cañí, en la que parece que lo importante es la bata de cola, la afectación… y esto la aleja de la gente. En cambio, sí que he tenido como referente la forma en que canta copla y comunica Pasión Vega. Ella coge la esencia y le saca el polvo, no tiene una sonoridad casposa.

HABLANOS DEL RESTO DE INTÉRPRETES DE `OJOS VERDES. MIGUEL DE MOLINA IN MEMORIAM´: MANOLI NIETO, GRACIA FERNÁNDEZ, ALBERT MORA Y XAVI MELERO.
Yo entiendo el teatro como un arte absolutamente colectivo, y más que dirigir lo que me gusta es capitanear equipos. Creo que todo el mundo tiene algo que aportar. Y de esta forma todo el mundo se siente muy suyo el espectáculo, lo sienten como algo personal. En este sentido, todos los intérpretes de OJOS VERDES son maravillosos, muy generosos, y constantemente entregados. Y a la vista está el resultado. Aunque esta obra fue mi tesina y la construí a mi medida, el espectáculo no soy sólo yo. Cuento con grandes colaboraciones, llenas de experiencia y ganas. Les debo mucho y les agradezco toda su implicación. También a Mariona Blanch, quien estuvo en la primera versión y ahora no ha podido estar por problemas de calendario, pero sigue estando con nosotros. Lo resumiría todo con dos palabras: implicación y generosidad. No me imagino la obra con otras personas. La obra es así porque hemos sido los que hemos sido.

¿QUÉ PASARÁ CON ‘OJOS VERDES’ TRAS SU TEMPORADA EN EL BROSSA ESPAI ESCÈNIC?
¡Ojalá salgan bolos! Estamos pendientes de ello. Veremos también si lo podemos llevar a Madrid, intentaremos mover el tema. Hubo un primer contacto con el Teatro Español pero quedó ahí, al igual que con otros festivales. Tras el éxito de la temporada pasada pensamos que sería más fácil llevar el espectáculo a otros lugares, pero también nos hemos encontrado con un hándicap. Y es que como el 2008 fue el centenario del nacimiento de Miguel de Molina, la Fundación Miguel de Molina hizo su propio espectáculo sobre la figura del artista, y muchos de los lugares donde hubiéramos podido ir ya tenían programado ese espectáculo. No hemos podido competir con esto a nivel comercial, por mucho que creamos mucho en nuestra obra. De todas formas, estamos muy contentos con todo lo que hemos logrado hasta ahora, porque esto era una tesina y hemos conseguido una doble programación, nominaciones a los premios Butaca, reseñas maravillosas…

ACTUALMENTE TAMBIÉN ESTÁIS PREPARANDO UN NUEVO MUSICAL, `EL PROJECTE DELS BOJOS´. ¿QUÉ NOS PUEDES COMENTAR DE ESTE PROYECTO?
Sí, es un proyecto que ahora mismo lo estamos arrancando a nivel de pre-producción. Será un espectáculo de creación absoluta, titulado, como has dicho, EL PROJECTE DELS BOJOS (EL PROYECTO DE LOS LOCOS). La música estará compuesta por Marc Sambola. La creación del texto la capitaneará Laia Martí. Y haremos un laboratorio dramatúrgico con Xavi Casán, Jordi Silva y Miriam Escurriola, que también será mi ayudante de dirección. Y yo dirigiré y también actuaré. Los intérpretes serán Óscar Mas, Mariona Castillo, Gracia Fernández y Marc Pociello. Seremos cinco, contando conmigo. Actualmente estamos pendientes de concretar sala, y la idea sería realizarlo a finales de la temporada que viene. Vamos con tiempo para prepararlo, porque quiero continuar con mi idea de crear en equipo. En el laboratorio que realizaremos primero se pondrán las bases de la obra, y los actores nos ayudarán a crear sus personajes. Y esta parte de laboratorio también ayudará a determinar cómo será la música.
Ya sabemos qué queremos explicar. EL PROJECTE DELS BOJOS hablará sobre de la necesidad que tenemos de las utopías en la vida, de la necesidad de pensar en mundos ideales. Cada uno tiene el suyo, y se ha de combinar con el mundo ideal de los demás, de la pareja, de las amigos, de los desconocidos… Hablará también de la dificultad de llegar a estas utopías y de las contradicciones en las que inevitablemente acabamos cayendo todos los que pensamos que el mundo podría ser distinto. Porque creer en las utopías no significa que seas siempre consecuente con aquello en lo que crees. Y de qué pasa cuando se intenta cambiar el mundo. Hablará de todas estas cosas. Las bases están y todos tenemos muchas ganas de arrancarlo ya… ¡y estamos en ello!

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